ROGER RUMRRILL: LAS COMUNIDADES INDÍGENAS Y EL DESARROLLO AMAZÓNICO

Por: Víctor Paredes Castro


Escritor y periodista, especializado en ecología y desarrollo sostenible de la Amazonia, el Dr. Roger Rumrrill nos plantea un modelo de desarrollo integral para la Amazonía peruana donde el conocimiento tradicional de las comunidades indígenas tenga un rol preponderante. Ello permitiría concebir a la Amazonia ya no como un nuevo “El Dorado”, que sólo ha significado la cruenta explotación irracional de sus recursos naturales.

¿A qué se debe este intempestivo interés por la promoción turística y el desarrollo de la amazonia?
Ante todo es un interés político. Luego de la suscripción del acuerdo de Paz con Ecuador hubo una reacción crítica en contra de parte de un 65% de la población nacional. Lo que se cuestiona son algunos términos del Acuerdo más no la paz. El cuestionamiento más fuerte vino de la Amazonia. Ahí existe una sensibilidad crispada en relación al problema fronterizo. Un antecedente perjudicial fue el Tratado Salomón - Lozano de 1929 mediante el cual se entregaron 120 mil km2 y la salida al Amazonas de Colombia. La mayor parte de las mutilaciones de nuestra historia han ocurrido en la Amazonia, de ahí la fuerte reacción. El gobierno para pagar el incendio amazónico se apuro en dar la ley de Promoción de Inversiones en la Amazonia (Ley 27037). Si el gobierno hubiera intentado promulgar una ley consensual no hubiera habido tales reacciones. Lo que indigno fue lo sorpresivo de su promulgación, y lo que es peor, no salió como se había planeado. Se había ofrecido una ley de desarrollo integral y sostenido de la Amazonia y al final salió una ley netamente tributarista. La Ley actual es una especie de compensación a la Amazonia por las concesiones hechas a Ecuador con Tiwinza y los 2 centros comerciales. En el fondo ese “interés” es una medida política.

Para Ud. ¿Qué implicaría un real desarrollo integral de la Amazonia?
Ante todo hay que tener en cuenta que se han venido practicando dos modelos de desarrollo para la Amazonia: uno es el modelo extractivo – mercantil, que es el actual, y el modelo de “ensamblaje” practicando en Brasil. Este último es realmente antieconómico y va contra la lógica del libre mercado porque tiene altos subsidios y los insumos mantienen unos aranceles muy bajos. Estos subsidios le han costado a Brasil una déficit de 3 mil millones de dólares solo en la zona industrial de Manaos. El modelo extractivo tampoco es coherente ya que se fundamenta en la lógica de la destrucción de la naturaleza mas no en la reproducción de sus recursos. Este modelo lo practicamos de manera indiscriminada. Considero que un real modelo de desarrollo integral de la Amazonia debe ante todo revalorizar el inmenso conocimiento indígena amazónico para un manejo equilibrado de la biodiversidad amazónica. Luego impulsar el eco turismo y la bioindústria. Basada en el conocimiento e investigación científica y tecnológica. No es lógico que en esas zonas existan industrias que fabriquen lavadoras o televisores. Es preferible incentivar la ingeniería genética para el uso efectivo de los recursos naturales. La riqueza no se crea con la destrucción de la Naturaleza, es mejor sembrar la naturaleza y sus recursos.

Entonces es fundamental el rol de las organizaciones indígenas en el modelo que usted plantea, ¿sería también una manera de reivindicar ese conocimiento amazónico tradicional?
Por supuesto. Los indígenas, como dueños de la naturaleza han sido los más discriminados y explotados a lo largo de la historia. El modelo que planteamos tiene otras reglas de juego donde los indígenas son los principales beneficiados porque tienen el conocimiento de la Naturaleza, la propiedad de la tierra y sobre todo las practicas de su manejo. Los indígenas son los mejores reforestadores de la Amazonia por su antiquísima relación secular con el bosque. Los actuales modelos son excluyentes para el conocimiento indígena, y este factor es vital para el desarrollo de prácticas sostenibles.

¿Cree Ud. que ello debe complementarse con un reconocimiento del Estado al derecho de auto determinación de las organizaciones indígenas y no considerarlas como “minorías en extinción”?
Lo que el Estado, y el país en general deben reconocer y aceptar, es lo que establece el Convenio 169 de la OIT donde están contenidos los derechos y prerrogativas de las organizaciones indígenas. Acá en el Perú es letra muerta. Por ejemplo, el convenio dice que el gobierno no puede entregar un contrato petrolero en un territorio indígena sin antes consultar a las propias organizaciones indígenas. Eso nadie lo respeta. La lucha por la defensa de la Ecología y la vida en los territorios indígenas, que están dentro de espacios petroleros, ha sido una lucha solitaria de los indígenas en contra del Estado, el cual muchas veces esta coludido con las empresas multinacionales. Esto lo he podido constatar con los asháninkas que han tenido que lidiar duro contra una empresa francesa en la selva central. Considero que la supervivencia del pueblo indígena amazónico depende de su unidad. Si no logran articular una Coordinadora de pueblos indígenas y si la CONAP y AIDESEP siguen peleándose, entonces no hay posibilidades que tales comunidades amazónicas sobrevivan porque es una lucha de ellos contra todos. Solo la unidad les dará la fuerza necesaria para exigir el cumplimiento de las normas e insertarse en un nuevo modelo de desarrollo y contribuir a su dinámica. Una Coordinadora respetaría la personería jurídica y personalidad propia de las diversas organizaciones indígenas de la formen.

¿Y cuáles son los logros obtenidos por esas organizaciones indígenas?
Ya es un logro que existe como instituciones. Pero se obstruyen. Por ello una coordinadora permitiría zanjar los litigios inter-étnicos, actuando como elemento negociador, y formular líneas y matrices unitarias de políticas de desarrollo indígena en el marco de las leyes del Estado peruano. Esto permitiría desterrar, ante todo, la práctica negociadora que vienen ejerciendo las empresas petroleras con las comunidades indígenas, las empresas negocian con una organización e incluso con una comunidad, aplicando malamente la táctica de dividir para vencer. Además, dentro de las propias comunidades hay algunos “felipillos” que por un mendrugo de pan traicionan a sus organizaciones. Lo ideal sería contar con todo un peso institucional para evitar los problemas mencionados.

Para el desarrollo integral de la Amazonía sólo está la revalorización del conocimiento indígena sino también el desarrollo de las ciudades amazónicas y de las fronteras vivas ¿Ve Ud. una coherente y sustentada política de fronteras vivas en la Amazonía?
El Perú nunca tuvo una política de fronteras en la Amazonia, como si la ha tenido Colombia o Brasil. A mi parecer no es suficiente hablar de políticas de fronteras. Creo que es fundamental hablar de proyecto nacional, que tampoco tenemos, porque nuestra política económica está regida por el recetario del FMI, lo cual destruye un proyecto nacional mucho menos existen proyectos regionales. Cuando analizamos la inversiones de los gobiernos regionales o de los CTAR’s vemos un “listado de lavandería” mas no propuestas que sean parte de un proyecto. No hay diagnósticos ni lineamentos de metas en función de propiedades. Todo es coyuntural. Ello no obedece racionalidad ni una factible propuesta de desarrollo, que tampoco existe, porque no hay un proceso de descentralización real. Entonces un factor fundamental es la autonomía regional. Cuando las regiones sean administrativas y económicamente autónomas podrán plantear un modelo de desarrollo que si permitirá resolver el problema de las fronteras. No se trata de solo poner tropas en las fronteras sino poner desarrollo en las fronteras. El concepto moderno de seguridad es un concepto de desarrollo. El desarrollo es fundamental para la seguridad, sin ignorar. Claro está, que las fuerzas Armadas cumplen un rol importante. En suma, es necesario construir una verdadera descentralización y autonomías regionales. Habrá que construir una macroregión amazónica que agrupe a regiones autónomas guardando su propia identidad. A la vez esta macro-región amazónica va a tener un peso de interlocución frente al Estado central y frente a otros bloques existen en la cuenca Amazónica.


¿Y el crecimiento urbano permitirá la retención de la población amazónica para que no migre a ciudades como Leticia o Manaos donde existen mejores condiciones de desarrollo?
Lo que ocurre es que el proceso de ocupación y desarrollo en la Amazonia peruana ha sido monstruoso. Por ejemplo, Pucallpa tiene más de 150 mil habitantes y la segunda ciudad de Ucayali, que es Aguaytia, solo tiene 10 mil habitantes. Esta increíble diferencia refleja lo que pasa en el Perú. Lima tiene casi 9 millones de habitantes y el resto de ciudades apenas llegan al millón. El poblamiento en el Perú es irracional. Y ese modelo centralista y macrocefálicos se repite en interior del país. La gente sale de Pucallpa a extraer las riquezas de la zona, pero todo regresa a Pucallpa y no se reparte a otras zonas internas para fortalecerlas. Esa dinámica atrae a la gente de las zonas rurales. Es un hecho alarmante que Amazonia este viviendo un proceso de desintegración rural amazónico porque cada vez hay menos gente. La economía está organizada en función de las ciudades. Todo viene del campo y nada va hacia él. Este modelo centralista hace que las zonas fronterizas estén como están.
Y en ello incide la escasa presencia estatal…
El modelo centralista es el reflejo de un Estado centralista. Cuando uno viaja por el Putumayo o el Purús se percibe que es Estado no existe, o es demasiado débil. Esta estructura perversa debe modificarse si queremos realmente desarrollar la región…

¿Podemos decir que el abandono de las zonas rurales amazónicas que menciona, es consecuencia de la violencia política y de la debacle del narcotráfico?
Son varios factores. Uno es el Estado centralista. Los recursos que se invierten en las provincias son escasos y, peor aún, solo en las ciudades por una evidente presión política ya que tienen una mayor demanda sobre el aparato político estatal. Por ejemplo ente 1980-1990 la inversión del canon petrolero fue importante. Pero el 50% de los 500 mil dólares que se invertían en carreteras, muchas de ellas inconclusas o abandonadas como la carretera Napo-Putumayo. El 30% se invertía en una necesaria infraestructura social y solo un 10% se invertían en actividades productivas. Veo aquí una mala inversión. Lo coherente es invertir el 50% en actividades productivas para crear riqueza. Y si la inversión esta distorsionada, la distribución espacial esta peor. El 80% se iba a la provincia de Maynas (Iquitos) y al alto amazonas y el 20% restante se repartiría en 4 provincias. ¿Cuánto llego a las zonas fronterizas? Estoy seguro que menos del 1%. Eso se nota cuando uno viaja por el Putumayo. Morona y Pastaza. El abandono es inconcebible.
Y aun así, la gente se siente parte del Perú con tanta marginación y abandono del Estado.
Es asombroso que pese a ello se sientan peruanos. Sin embargo, existen alarmantes índices de fuga de ciudadanos al Brasil o Colombia. A pesar de ellos también son países en desarrollo dan la impresión de que tuvieran ideas mucho más claras sobre las fronteras. Sus intereses geopolíticos tienen prioridades.

¿Considera que el impulso de los cultivos alternativos logren reemplazar toda esa estructura económica y social generada por el narcotráfico?
En este tema hay que ser precisos. Cuando hablamos de cultivos alternativos hablamos de un concepto europeo o norteamericano que se basa en la idea de sustituir cultivos ilegales por legales. Fujimori cuando fue elegido en 1990 afirmo que iba a sustituir la hoja de coca por el tabaco. San Román hablo de crear sembríos de moreras. En realidad no hay tal sustitución. Lo que hay que sustituir es la pobreza campesina por desarrollo. Ninguna planta sustituirá a la coca. Por ello, lo que hay que sustituir no es la coca sino la pobreza que induce a los campesinos a los cultivos ilegales. Además el concepto de desarrollo alternativo es parcial y hoy está siendo revisado por los especialistas. Cuando se habla sobre desarrollo alternativo se decide poner 3 ó 4 cultivos que reemplacen a la hoja de coca o amapola. Eso no es desarrollo. Lo que hay que promover es desarrollo integral en las zonas pues solo así los campesinos van estar exentos de cualquier tentación de practicar la ilegibilidad. También hay que considerar que la hoja de coca es parte de nuestro stock genético. Es una de las plantas más extraordinarias que hay. Su problema es que uno de sus derivados, la cocaína tiene un mal uso. A raíz de un estudio anticientífico y equivocado se ha considerado a la hoja de coca dentro de la Convención Única de Viena de 1961 como un estupefaciente y su masticación está considerada como toxicomanía. Esto desde el punto de vista científico, medico, químico y biológico es una tremenda equivocación. Recordemos que la hoja de coca tiene 14 componentes como fibras, aguas y azucares, vitaminas de donde se hacen tónicos, alimentos para animales, etc. Los campesinos han plateado ante organizaciones internacionales que la hoja de coca salga de esa perjudicial clasificación porque inhibe a impulsar con fines medicinales e industriales, sus componentes en beneficios del país. Ellos demandan legalizar la hoja de coca.

Pese a la discusión sobre el concepto de cultivos alternativos, son los programas que paradójicamente, tienen mayor funcionamiento…
Pero no tienen financiamiento. Una cosa es el discurso y otra los hechos. El estado programa antidrogas de EE.UU. para 1999 es de 17 mil millones de dólares pero acá llega a cuentagotas. Hablamos de desarrollo alternativo desde hace años y este recién está comenzando. Por ejemplo, el gobierno ha ido a negociar en la mesa de donantes 270 millones de solares para comenzar proyectos en diversas aéreas de la Amazonia pero el dinero recién vendrá a mediados del 99. Mientras tanto el precio de la hoja de coca volverá a subir haciéndola más rentable. El desarrollo alternativo en el Perú es un proyecto incipiente y eso se debe a una falta de voluntad política tanto de EE.UU. como del gobierno peruano.

Entonces será difícil reemplazar la economía de la coca, que en algunas áreas amazónicas generó “bienestar”…
Nunca dio bienestar. Solo dio bienestar a los narcotraficantes, pero ningún campesino obtuvo beneficio. Desde mi punto de vista ¿Quién ha hecho de la hoja de coca un negocio perverso con su transformación en clorhidrato de cocaína? El mercado. Y creo que el mercado lo va abandonar también. Mi tesis es que la demanda empezara a disminuir en los próximos años. Porque los mercados de consumo en EE.UU. y Europa están prefiriendo usar opiáceos, como la heroína, y las metanfetaminas, que vienen de los laboratorios y son baratos y muy fuertes. Creo que en los próximos años el consumo de cocaína va a quedar restringido a las elites europeas y norteamericanas. Los yuppies, tal como empezó en los años 70. Así, el gran negocio de la cocaína va a pasar asegundo plano. En conclusión, el tema de la cocaína va a terminar cuando el mercado deje de consumirlas y se impulse paralelamente el desarrollo amazónico. El mercado lo inicio y el mercado lo terminara. Recién ahí la hoja de coca pasara a ser lo que siempre fue en el Perú para los campesinos e indígenas: la hoja sagrada de los incas.

¿Cree Ud. que las organizaciones indígenas amazónicas deben practicar en las investigaciones y programas de desarrollo, sobre todo para evitar el llamado “saqueo genético” que hacen algunas empresas extranjeras e incluso pseudocientíficos?
Si, pues ese saqueo se ha intensificado. Al Brasil han llegado, desde 1994, más de 400 expediciones científicas financiadas por laboratorios. En el Perú, en el Manu, un supuesto científico notable y que aparece en el documental Candamo, ha sido denunciado como saqueador. Hace poco había un programa llamado Biolat financiado por la Smithssonian Institute que actuaba en Madre de Dios. Se llevaban especies animales y forestales en maletas de aluminio. Lamentablemente el control a este terrible saqueo es inexistente por la excesiva corrupción. Este saqueo genético no solo implica llevarse fauna y flora amazónica, sino también se reproduce por el abandono que el país tiene sobre la Amazonia, principalmente en programas nacionales de investigación. El biólogo más famoso de EE.UU. es John Tervor quien desde hace 25 años viene realizando investigaciones en el Manu. Sus trabajos de investigación son fundamentales para el conocimiento del manejo del bosque tropical. Cuando uno visita el Manu y encuentra a Tervor tiene con el 30 investigadores, todos extranjeros. Solo hay 3 o 4 peruanos, y cuando se les pregunta por qué no hay biólogos peruanos. Y cuando se les pregunta por qué no hay biólogos peruanos, nos dicen que el Estado Peruano no invierte en ciencia y tecnología y que las universidades no financian programas de investigación. Somos el país que menos gasta en ciencia y tecnología en América Latina. El más importante laboratorio genético natural de América Latina y el mundo, el Manu. No está siendo utilizado por los peruanos. Acá ya no hablamos de pobreza material sino de falta de voluntad. Raimondi decía que es el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro. Seguimos siendo el mendigo y a punto de quedarnos sin el banco porque o se lo están llevando o está siendo vendido. Se llevan fauna, flora y sobre todo el conocimiento tradicional.

Usted como investigador de la amazonia está comprometido con su desarrollo y su futuro, ¿Dónde estaría la principal reivindicación para un real desarrollo integral de la Amazonia?
Ante todo la Amazonia no es un tema, es un destino. Y la principal responsabilidad está en la población amazónica. En sus manos y voluntades esta su desarrollo no lo va hacer el Estado ni las multinacionales. Los desarrollos son construidos por los propios actores sociales. El desarrollo no va caer del cielo. El Estado solo brinda las normas y reglas del juego, pero la población tiene que pedirlos. Finalmente, hay que evitar la desaparición del conocimiento amazónico y de las étnicas ya que son ellas quienes aseguran la continuidad de ese conocimiento. En el mapa etnográfico podemos apreciar que varias poblaciones han desaparecido pero, en general, en los últimos 10 años, podemos decir que la población indígena amazónica es estable, llegando a más de 250 mil personas. Las esperanzas de su supervivencia está en su unidad para luchar por sus intereses.