FERNANDO FUENZALIDA: GLOBALIZACIÓN Y CULTURA EN EL PERÚ

Por: Víctor Paredes Castro


Cuando la globalización puede significar una nueva forma de dominación y el Occidente industrializado esta en severa crisis como modelo de civilización, son las naciones en desarrollo las llamadas a rescatar y reafirmar los conocimientos tradicionales para preservar y darle voz a sus diversas culturas. Al respecto, el influyente antropólogo y filósofo, Fernando Fuenzalida Vollmar, autor de libros sobre marginalidad, etnicidad y postmodernidad, nos recuerda que la libertad y prosperidad de una nación radica en el autoreconocimiento de sus pueblos.

“Sólo los que tienen fé en el pasado pueden conquistar el futuro”
(Ortega y Gasset)


Dr. Fuenzalida ¿Considera Ud. al actual proceso de globalización como la imposición del modelo civilizatorio occidental, o es la oportunidad histórica para la reafirmación de la diversidad cultural?
Son ambas cosas. El fenómeno histórico que está siendo definido como “globalización” tiene diversas facetas. De hecho una de ellas es la homogeneización cultural, es decir, la imposición de un modelo de cultura entendida como una cosmovisión, un sistema de valores y un modo de hacer y vivir que no es el nuestro. No llamo a ese modelo “occidental” porque no lo es. Occidente somos nosotros también, somos los hijos del verdadero Occidente (el Mediterráneo de los pueblos latinos y arábigos) y de nuestras culturas milenarias nativas. Lo que se pretende imponernos es la cosmovisión burguesa industrial postmoderna.


En estos tiempos del fin de la historia y de la ideologías, ¿Por qué hemos de creer en este nuevo mito llamado “globalización”?
No tenemos ninguna necesidad de creer en él y tanto más cuanto que es una ficción del lenguaje y los medios de comunicación. La globalización no es otra cosa que el nombre eufemístico que pretende encubrir lo que, en un lenguaje correcto, se llama hegemonismo imperial.

¿Lo que actualmente está en crisis es “lo occidental”: civilización, razón, ciencia?
Por cierto que si, siempre y cuando sepamos hacer las diferencias entre el Occidente legitimo y el llamado Occidente industrial, financiero, burgués y postmoderno. Es este Occidente, decadente y tardío, el que ha entrado en crisis y, junto con él, su paradigma mecanicista del mundo, son su racionalidad abstracta e inhumana y manejado por un moralismo antiético.

Entonces, ¿Qué es lo que le toca al Tercer Mundo de este inevitable proceso de globalización?
Frente a la emergencia de los mega imperios actuales y su expansión hegemónica, la única respuesta posible es una de escala. Sudamérica debe intentar volver a ser lo que fue hasta antes del 1821: el Gran Perú, que se extendía desde Panamá hasta la Antártida y desde el Callao hasta Oceania. Lógicamente esto ya no se lograría por conquista sino mediante la reunificación fraternal de nuestros fragmentos dispersos, de nuestras diversidades culturales. Considero que el cuerpo de Incarrí es Sudamérica misma.

¿Dónde cree que reside la contradicción entre globalización e identidad cultural?
En la inversión de las cosmovisiones orgánicas que dieron origen a las civilizaciones que la globalización actualmente subordina y arrasa. Lo abstracto y lo virtual, lo mecánico y muerto, lo lucrativo y rentable subordinan la experiencia, la vida y la generosidad solidaria. La experiencia del hombre real y concreto se somete a la imagen y esquema de una humanidad en abstracto. Lo percibimos en la farsa del “humanitarismo”, que es solo una moda frente a la globalización las culturas que tienen conciencia de sí se esfuerzan ahora en salvar la poca humanidad que nos queda.

¿Cuál es el rol de la tecnología, básica informática y de comunicaciones, para el desarrollo de los países en este contexto de globalización?
El rol que desempeñen al final depende del mismo hombre. Podrán contribuir a darnos una vida mejor, más plena y libre, de lo contrario terminan siendo herramientas de una minoría hegemónica que las usa con el único fin de obtener el dominio en su propio provecho. Hay que aclarar que la tecnología, las redes informáticas y las comunicaciones en sentido global son medios, no fines. Entonces debe restaurarse la justa relación entre fin e instrumento. La tecnología es el instrumento para el bienestar de los hombres. El ser humano es el fin.

En el ámbito académico hay una corriente denominada “rescate de conocimientos tradicionales”, ¿Cuál es su opinión al respecto?
“conocimientos” en los tiempos actuales puede significar información “objetiva” e inerte. Puede significar también compresión desde el corazón y el alma. Desde una verdadera perspectiva humanista solo hay un conocimiento que defectivamente merece ser rescatado: el que otorga comprensión y devuelve el respeto.

¿Este interés por el pasado tiene algo que ver con el llamado “mito del eterno retorno”?
Creo más bien tiene que ver con el mito del árbol de la vida que crece hasta el cielo. Solo puede alcanzar tal altura aquel árbol que tiene una raíz profunda y fuerte.

La cultura andina es nuestra matriz cultural ¿Cuál es su papel en el contexto de un país que participa (o lo intenta) de la globalización?
En el actual proceso de globalización entendido como hegemonizarían imperial, las culturas primitivas, arcaicas o simplemente “atrasadas” tienen un rol: el de ser reservas turísticas. Actualmente lo pintoresco y lo “disnelad” son negocios altamente rentables. La mayoría desconoce que la cultura andina no es otra cosa que el producto dinámico de todas las mezclas, encuentros y sangres que han visto los Andes circular en estos miles de años. Por ello es que tiene muchas variantes, incluso los criollos también somos portadores de ella.

Con las migraciones, las ciudades son el nuevo escenario de la cultura andina ¿no cree que la falta de transmisión cultural generacional está agotándola?
Lo que más creo es que la cultura andina está siendo vencida por la pobreza y el hambre. Las ciudades creen hacia afuera. Por ejemplo, Lima quiere globalizarse y siempre mira hacia el exterior, abandonando y aislando al campo. De las provincias solo le interesa sus riquezas mineras o petroleras. Los Andes, en este contexto de marginación se empobrece cada vez mas y por ello sus habitantes migran a las urbes en busca de un empleo, de alimentos, de su futuro. En este proceso migratorio que se pierden raíces y se olvida gran parte de la tradición ancestral.

¿Qué significa lo cholo y lo mestizo en una etapa de fusión entre cultura andina y occidental?
Lo mestizo en la identidad nacional. Y es mestizaje por ambas vertientes: la nativa e hispana. Los peninsulares que vinieron ya eran mestizos de los godos y celtas, de fenicios, griegos, romanos y árabes. Por el otro lado los nativos avanzan hacia el mestizaje de quechua, colla, chanca, huanca, moche, etc. Posteriormente llegaron los negros, los chinos, etc. Entre nosotros quienes no tienen de inga tienen de mendingan y en España quienes no tiene de moro tienen de judío. Son todas las sangres de las siempre nos hablo Arguedas. Ahora el cholo es otra cosa distinta. Es el recién migrado a la urbe. En otros tiempos, en Lima, lo nativo arraigaba a lo hispano. Ahora arraiga a lo yanqui que viene desde la televisión.

¿Cuál es el papel del estado y de las universidades en la preservación del conocimiento tradicional andino? Desde las Ciencias Sociales se ha escrito ingentes documentos sobre la importancia de reivindicar las “otras culturas” de nuestro país…
Si, se ha escrito bastante. Pero es una especie de salvaje ritual. Lo que se llama “antropología de urgencia” esto es recoger información y almacenarla en museos y archivos. Nuestra diversidad de tradiciones y culturas debe ser salvada en forma urgente y vital. Lo que las viene matando son simplemente la explotación, el hambre, el desarraigo y la desintegración familiar. No son las declaraciones internacionales, ni museos, ni archivos lo que las van a salvar. Necesitamos una verdadera transformación social y económica que priorice el bienestar de la familia y el pueblo.

¿Y cómo se daría un apoyo desde el Estado si la globalización altera la competencia de los estados-nación en el mundo?
Cuando el orden social y económico es justo, el Estado es la soberanía del pueblo la que debe ser preservada. En el futuro el único orden internacional en que podemos seguir siendo un pueblo y una nación soberanos será con un orden iberoamericano con el que soñaron los próceres de la independencia. Solo entonces la globalización dejara de ser una amenaza para los países de America Latina y del Tercer Mundo en general.

¿Cuál debe ser el sustento ético de la globalización?
Político, la experiencia de cuatro milenios de historia de las civilizaciones lo enseñan. Todo hegemonismo ya sea regional o global, conduce a un orden político de tipo imperial. Y no es que los imperios sean malos en sí. Pero generalmente solo hacen prosperar a sus metrópolis y esclavizan a los pueblos vasallos.

Finalmente Dr. Fuenzalida ¿Cuáles serian para Ud. Los instrumentos que conduzcan a la información de una identidad nacional?
Primero la justicia social y económica. Luego la estabilidad y prosperidad familiar; la memoria respetuosa del pasado y la afirmación del futuro; el conocimiento respetuoso, comprensivo y viviente de nuestras tradiciones y respectivos usos. Igual importante es el fenómeno de una democracia activa, participatoria y concreta en lugar de la democracia pasiva, nominal y abstracta que nos rige actualmente. En síntesis, la fortaleza, prosperidad y libertad de nuestra nación es su propio destino.